Los mercados han experimentado recientemente un aumento de la volatilidad, liderado por las acciones de empresas de semiconductores vinculadas a la inteligencia artificial, que han sufrido fuertes caídas a medida que aumentan las preocupaciones de los inversores sobre el despliegue de la infraestructura de IA. El sector de los semiconductores casi duplicó su valor entre abril y finales de junio, pero desde entonces ha retrocedido un 20% (gráfico inferior). Los principales hyperscalers, proveedores de IA y fabricantes de chips han continuado con su patrón de acuerdos entre ellos mismos, y los inversores están empezando a prestar mayor atención a esta situación.

La reciente corrección se vio impulsada por las informaciones de que Nvidia iba a garantizar préstamos por valor de 250.000 millones de dólares a OpenAI para permitirle construir un centro de datos de 10 GW en Ohio. Este centro consumiría una cantidad de electricidad equivalente al consumo de aproximadamente 8 millones de hogares y tendría un coste estimado de unos 500.000 millones de dólares. Esto se produce tras el reciente anuncio de la alianza entre Nvidia y SK Hynix (uno de los mayores fabricantes surcoreanos de chips de memoria), que contempla una financiación interconectada de 500.000 millones de dólares para desarrollar centros de datos de IA en la península de Corea. Google también acordó recientemente garantizar los pagos de arrendamiento de Anthropic en cinco centros de datos, por un importe total de 35.000 millones de dólares. Además, los inversores han comenzado a examinar con mayor detenimiento los numerosos acuerdos relacionados con los denominados Neoclouds (proveedores de computación a menor escala, como CoreWeave y Nebius Group), en los que los préstamos están respaldados por asignaciones de chips de Nvidia y de otros fabricantes. A su vez, estos préstamos se utilizan para adquirir más chips. En conjunto, esta red de acuerdos interconectados sigue creciendo y volviéndose cada vez más compleja (gráfico inferior).

Sin embargo, al analizar este sector es importante no reaccionar de forma exagerada ante los titulares o el miedo del mercado. Como ocurre con cualquier inversión, es necesario evaluar cuidadosamente la relación entre riesgo y rentabilidad. Algunas empresas cotizan con valoraciones extremadamente optimistas, mientras que otras cuentan con un mayor margen de seguridad. Sorprendentemente, muchos de los principales actores del sector cotizan a niveles más razonables que algunos de sus competidores. Como muestra el gráfico inferior, algunas de las mayores empresas de semiconductores, como Nvidia, TSMC, Broadcom y Micron, cotizan con ratios PER futuros inferiores a sus tasas de crecimiento previstas (ratio PEG o PER sobre crecimiento). En cambio, empresas como ARM cotizan con múltiplos elevados y necesitarán que muchas cosas salgan bien para justificar sus valoraciones actuales.

Al ampliar este análisis para comparar las tasas de crecimiento del beneficio por acción (BPA) implícitas en las valoraciones actuales con las previsiones de crecimiento de los analistas, se observa nuevamente que algunas compañías disponen de un importante margen de seguridad en caso de una desaceleración (gráfico inferior). Micron, en particular, cotiza con un múltiplo extraordinariamente bajo en relación con su tasa de crecimiento prevista (alrededor del 175%). Esto se debe principalmente a que los inversores siguen mostrando cautela hacia las empresas de chips de memoria, tradicionalmente caracterizadas por ciclos de auge durante los periodos de escasez de oferta (como el actual) y de caída durante las fases de expansión de la capacidad productiva.

Aunque el análisis cuantitativo puede resultar muy útil, siempre conviene profundizar más. Como se ha mencionado anteriormente, gran parte del crecimiento del sector depende del ritmo de construcción de la infraestructura de IA. Si se produce un ajuste significativo en el ritmo de desarrollo, los analistas se verán obligados a revisar a la baja sus estimaciones de beneficios. La financiación circular es solo uno de los posibles obstáculos para la futura construcción de centros de datos. Las previsiones nacionales apuntan a que la demanda de capacidad eléctrica de los centros de datos aumentará hasta situarse entre 90 GW y 125 GW para 2030, alcanzando posteriormente los 194 GW en 2035. Esto supondría un incremento equivalente a aproximadamente el 25% del consumo total de electricidad de Estados Unidos (gráfico inferior).

Conclusión para los inversores:
Esperamos que la volatilidad en el sector de la inteligencia artificial continúe mientras los inversores intentan comprender la magnitud del despliegue previsto de la infraestructura de IA y la forma en que será financiado. El reto es que este sector probablemente desempeñará un papel muy importante para la economía mundial en los próximos años. Los inversores más conservadores podrían considerar evitar o reducir de forma significativa su exposición cuando sea posible. También es importante determinar con precisión el nivel de exposición, ya que la mayoría de los ETF mantienen posiciones relevantes en estas compañías. Aquellos inversores que deseen mantener exposición al sector probablemente harían bien en centrarse en las opciones de menor riesgo para reducir la posibilidad de sufrir caídas importantes. En la actualidad, el mercado depende en gran medida de la viabilidad financiera de Anthropic y OpenAI, y su capacidad para seguir obteniendo una financiación significativa será uno de los principales factores que determinarán el crecimiento del sector.
