Desde el inicio de la guerra en Irán, los mercados han mostrado una elevada volatilidad, pero también una sorprendente fortaleza. Muchos ETF de renta variable y renta fija siguen registrando rentabilidades positivas en lo que va del año (YTD), a pesar de los problemas derivados del conflicto en Irán, la inflación y la incertidumbre económica (gráfico inferior). En términos generales, el mercado ha ignorado el conflicto, en gran medida debido a los continuos cambios en las políticas económicas. La renta variable estadounidense ha seguido comportándose favorablemente, con el Vanguard Total Stock Market ETF (VTI) avanzando casi un 11% desde el inicio de los bombardeos.
La interpretación predominante es que el conflicto en Irán ha provocado un aumento temporal de la inflación, que debería moderarse una vez se alcance una solución. Sin embargo, el problema que cada vez resulta más evidente es que esta situación podría no resolverse a corto plazo y que la inflación podría convertirse en un fenómeno más persistente, obligando a los bancos centrales a mantener tipos de interés más elevados durante más tiempo.

A pesar de estas preocupaciones, los mercados bursátiles continuaron mostrando un buen comportamiento, aunque con una volatilidad superior a la habitual, hasta que comenzaron a surgir dudas sobre la temática de inversión vinculada a la inteligencia artificial. La salida a bolsa de SpaceX puso el foco sobre este sector, seguida por la presentación de la documentación para cotizar en bolsa tanto por parte de Anthropic como de OpenAI. Sin embargo, una mayor atención también implica un mayor escrutinio, y ahora parece que OpenAI está empezando a perder la confianza del mercado, además de ver debilitada su posición competitiva. Si esta tendencia se confirma, las consecuencias podrían ser importantes tanto para el sector de la inteligencia artificial como para los mercados financieros en general.
A continuación analizamos algunos de los principales factores que están alimentando esta creciente cautela.
Competencia
OpenAI fue el líder indiscutible en el ámbito de la Inteligencia Artificial Generativa y de los Large Language Models (LLM). Aunque sigue manteniendo el liderazgo en la adopción por parte de los consumidores, podría pasar pronto al tercer lugar en el mercado empresarial (enterprise), por detrás de Anthropic y Google (gráfico superior). El segmento empresarial es especialmente relevante porque representa la principal fuente de ingresos del sector. Como consecuencia, Anthropic ya ha superado a OpenAI en generación de ingresos (gráfico inferior). Actualmente OpenAI cuenta con una cuota del 29% del mercado por ingresos, pero afronta una presión competitiva cada vez mayor por parte de empresas como Google y Microsoft.


Además de la competencia entre los principales actores, la diferencia entre los modelos propietarios, como ChatGPT de OpenAI y Claude de Anthropic, y los modelos de código abierto se está reduciendo rápidamente, impulsada sobre todo por compañías chinas como DeepSeek (gráfico inferior).
La diferencia de precios es especialmente significativa: los modelos LLM más recientes de OpenAI (GPT-5.4 Pro) y Anthropic (Claude Mythos 5) tienen un coste que oscila entre 10 y 180 dólares por millón de tokens, dependiendo de si se trata de entrada o salida, mientras que los modelos de código abierto como DeepSeek cuestan entre 0,10 y 3 dólares por millón de tokens. Esta diferencia hace prever una fuerte presión sobre los precios de los principales proveedores en los próximos años.

La demanda presentada por Apple
El 10 de julio, Apple presentó una demanda contra OpenAI, acusándola de haberse apropiado de secretos comerciales de la compañía. En total, OpenAI habría contratado a más de 400 ingenieros procedentes de Apple como parte de su proyecto para desarrollar dispositivos de hardware destinados a ejecutar y acceder a modelos de inteligencia artificial. La controversia comenzó tras la adquisición por parte de OpenAI de IO, una empresa fundada por el antiguo responsable de diseño de Apple, Jony Ive, por aproximadamente 6.000 millones de dólares. Apple solicita al tribunal que impida a OpenAI utilizar información obtenida de forma indebida, que obligue a rediseñar cualquier producto desarrollado a partir de dicha información y que conceda una indemnización por daños y perjuicios, cuyo importe todavía no ha sido especificado.
Si las acusaciones recogidas en la demanda resultan ser ciertas, OpenAI podría encontrarse en una posición extremadamente complicada. Según Apple, varios antiguos empleados de la compañía, ahora trabajando en OpenAI, habrían accedido de forma no autorizada a los sistemas de Apple, descargando información sensible y datos estratégicos. La documentación judicial también sostiene que algunos de ellos incluso presumían de la facilidad con la que obtuvieron dicha información y que, durante los procesos de selección, se animaba a los candidatos a llevar prototipos de hardware a las entrevistas. Si estas acusaciones se confirman, el impacto sobre la reputación de OpenAI y sobre las perspectivas de una salida a bolsa a corto plazo podría ser muy significativo.
El problema con Microsoft
Microsoft fue uno de los primeros inversores de OpenAI, llegando a invertir aproximadamente 13.000 millones de dólares en la empresa. A cambio, Microsoft obtuvo una participación accionarial, el estatus de proveedor exclusivo de servicios en la nube, acceso a la propiedad intelectual de OpenAI y un acuerdo de reparto de ingresos. Con el paso del tiempo, prácticamente todos estos beneficios, salvo la participación accionarial, han sido eliminados o reducidos de forma considerable. Ambas compañías han buscado una mayor flexibilidad: OpenAI ha ampliado sus alianzas con nuevos socios, mientras que Microsoft considera que la tecnología desarrollada por OpenAI ha perdido parte de su ventaja competitiva. Actualmente, ambas empresas compiten directamente en numerosos segmentos del mercado de la inteligencia artificial.
La cuestión de los centros de datos
OpenAI y Anthropic constituyen piezas fundamentales de toda la narrativa que sostiene las inversiones en centros de datos. Si se consideran únicamente los cuatro principales hyperscalers (Microsoft, Google, Oracle y Amazon), aproximadamente la mitad de sus ingresos futuros esperados dependen de la demanda generada por OpenAI y Anthropic (gráfico inferior). Si cualquiera de estas dos compañías redujera de forma significativa sus inversiones o no cumpliera con sus compromisos de gasto, los efectos indirectos podrían ser muy importantes, ya que actualmente no existen otros actores con la capacidad financiera suficiente para compensar esa reducción. Además, uno de los principales problemas para los hyperscalers es su creciente dependencia de la financiación mediante deuda para construir nuevos centros de datos.
Este análisis ni siquiera contempla el impacto sobre Nvidia, que suministra la mayor parte de las GPU necesarias para la infraestructura de inteligencia artificial, ni sobre el resto de empresas que forman parte de esta cadena de valor. Solo este año ya se han anunciado retrasos en proyectos de construcción de centros de datos por más de 130.000 millones de dólares, frente a los 125.000 millones registrados durante todo el año anterior. Las limitaciones en el suministro eléctrico y los retrasos en la obtención de permisos están comenzando a aplazar numerosos proyectos de inversión.

Conclusiones para los inversores
Si OpenAI se viera obligada a reducir de forma significativa sus planes de crecimiento o tuviera que enfrentarse a un mercado de salidas a bolsa cerrado durante un periodo prolongado, los efectos sobre todo el ecosistema de la inteligencia artificial podrían ser muy importantes. Muchas de las mayores compañías cotizadas dependen en gran medida de las inversiones realizadas por OpenAI y Anthropic. Un flujo continuado de noticias negativas podría deteriorar progresivamente la confianza de los inversores en la temática de inversión de la inteligencia artificial. Por ello, conviene que los inversores tengan en cuenta estos factores antes de adoptar posiciones excesivamente agresivas aprovechando las caídas del mercado («buy the dip»). La actual debilidad de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial podría ser la antesala de una corrección más prolongada para todo el sector. Una primera señal de advertencia ya procede de SpaceX, cuyo entusiasmo inicial parece estar perdiendo fuerza: la acción ha retrocedido hacia su precio de salida a bolsa (135 dólares), después de haber debutado alrededor de los 200 dólares. Esta evolución podría convertirse en un indicador adelantado de las perspectivas de una futura salida a bolsa de OpenAI o Anthropic.
